viernes, 9 de marzo de 2018

Mis Raices Casconas - 39 - JUEGOS SIN PILAS



                                      JUEGOS SIN PILAS


      Cuando se tienen demasiados medios y la necesidad no acucia  dicen que no se desarrolla el intelecto, y ya lo creo que es verdad. Al contrario de lo que sucede hoy, que a los niños no les falta nada, que tienen lo que desean sin más que pedirlo, la falta de todo a nosotros nos motivaba para poner en marcha  la imaginación. Y un bote de conservas vacío, una caja de zapatos, un trozo de chapa o un pedazo de madera, se aprovechaba para múltiples usos caseros y tenía prioridad la madre o el padre para darle utilidad y si no ya estábamos nosotros con algún proyecto espontáneo para rescatarlo de la basura y darle vida, o a ese retal rechazado como un desecho que de pronto serviría para fabricar un coche, un camión, un barco, un castillo o un belén. Muchas veces no podíamos disponer ni de eso,  pero nos sobraban variedades de juegos en solitario, en parejas, o fomentando el trabajo en equipo, y pasárnoslo bien  sin necesidad de pilas, ordenadores o la famosa Nintendo, aunque eso si, los niños con los niños y las niñas con las niñas; por si acaso.
       
    Juegos al aire libre. A recordar:
    Entre niños: El inque, el alicoto, el balón,  escondite, guardias y ladrones, a las canicas (pitas), los zancos, las chapas, chorro morro, el aro, columpios, peonza, (trompa) , el tirabique (tiragomas) y otros muchos.


       Entre las chicas que puedo asegurar que también eran mañosas para reciclar materiales en desuso: todas tenían por ejemplo, una muñeca de trapo de fabricación propia con sus vestiditos de recambio, un retal de soga que les servía para jugar a la comba y ¿quien no se pasó horas ensartando con un hilo y aguja, collares y pulseras de margaritas, escaramujos, o caracolillas? Otros juegos a citar: La comba, parchís, la oca, al corro, los cromos, el pañuelo, las tabas, piedra papel tijera, el yo-yo, a pillar, la gallinita ciega, y por supuesto muchos más.
     Aún me queda sin mencionar otro pasatiempo que para expansionarme un poco más en él, lo he dejado aparte porque no tengo referencias de que en otros pueblos lo practicaran. Se trata de la afición a resbalar, que como todos conocemos se practicaba en una zona que ya he mencionado con anterioridad. El Castillo; la pequeña elevación del terreno junto al pueblo. La orografía del lugar es bastante irregular, formado por cuestas interrumpidas por terrazas, con escasa vegetación que se podría decir que sólo está tapizado de hierba corta. En invierno resultaba bastante fácil marcar con un palo o cualquier otra cosa, una línea de bajada en la tierra húmeda a modo de resbaladizo tobogán, por donde nos íbamos lanzando uno tras otro; podéis imaginaros como mojábamos el tobogán cuando no había llovido. Una pierna con el pie por delante con la rodilla casi extendida, y la otra flexionada, de forma que el pie queda bajo el pompis, en línea con el otro, los brazos en cruz para guardar el equilibrio y por si hubiera que realizar un aterrizaje de emergencia, y listo a deslizarse por la pista improvisada; aunque alguna caída resultaba dolorosa, las risas de los presentes eran inevitables. Todos los años quedaban las marcas en aquellas cuestas pero también se marcaban a veces en nuestras posaderas y siempre recibíamos bronca al volver a casa con la ropa llena de barro.
      El campo verde, dos niños, una amapola, y...
      ¿Pimpirigallo, monja o gallo. ?


       Cantar y jugar. En la infancia es habitual aprender canciones o retahílas que forman parte de cualquier actividad cotidiana, y así ocurrió que día a día sin darnos cuenta, nuestro repertorio se iba engrosando con:

        Canciones para jugar al corro:
Quisiera ser tan alta como la luna...
La chata Berenguela...
Al corro la patata...
Ratón que te pilla el gato...     
         
       Canciones para la comba:
Al cocherito leré.
Al pasar la barca.
Donde están las llaves materile rile rile.    
         
       Canciones para pasillo:
Pasi-misí, pasi misá por la puerta de Alcalá.
Yo soy la cantinerita niña bonita del regimiento.   

         Canciones para excursiones:
Para ser conductor de primera.
Un flecha en un campamento.
Vamos a contar mentira.s

          Canciones para dar la lata:
Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña
Yo sé. Yo sé la manera, de dar, la lata a cualquiera
Que mi abuela tiene un gato con las orejas de trapo y el culo de papel

      Canciones de juegos:
A la silla la reina que nunca se peina
A la zapatilla por detrás
A la una salta la mula, a las dos la coz
Antón, Antón, Antón pirulero    

         Retahílas de juegos:
Al chorro morro: Chorro, morro, pico, tallo, qué.
Al escondite: 1,2,3, por todos mis compañeros y por mi el 1º.
A guardias y ladrones: 3 reyes van por la mar y otros 3 en busca van.

         Retahílas para elegir compañeros de juego:
Pinto pinto gorgorito, donde vas tan pequeñito a la casa de Pepito, pin pan pun fuera.
Una dela tela katela quina quiniela sale la reina con su bayoneta, sale el rey con su clarín, clarín clarón cuenta las veinte y las veinte son.
En un café se rifa un gato, al que le toque el nº 4 un dos tres cuatro.
  
          Retahílas de sobremesa:
Pin pin, zarra mata pin, tengo un novio en San Martín, sabe arar preescolar y dar la  vuelta a la redonda periquito esa mano que se esconda. (Jugando con los nudillos y las palmas de las manos)
Este fue a por leña y este lo picó, este se encontró un huevo y este lo frió, pero este que es el más gordo se lo comió. (Jugando con dedos de las manos).
Los macillos del batán, unos vienen y otros van y otros dicen culi, culi, culi, cula. (Cosquillas).     


          Otras retahílas:
El que fue a Sevilla perdió su silla.
Santa Rita Rita, lo que se dá no se quita.
Caracol col col, saca los cuernos al sol, que tu padre y tu madre también lo sacó.

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