sábado, 24 de febrero de 2024





Los chopos

Este árbol es el más común en muchos de los pueblos castellanos, tal es el caso de Torresandino mi 

pueblo, en el valle del Esgueva burgalés.

El chopo o álamo negro consiguientemente es uno de los árboles más abundante de la Península Ibérica 

donde se encuentra distribuido por la mayor parte del territorio hasta cotas de 1800 m. Pero su origen 

es controvertido aunque parece ser natural de la Península Ibérica y fue introducido en América por los 

colonizadores españoles. Pero se extiende desde antiguo por Europa, Asia y el norte de África.

Sus hojas caducas, triangulares de borde aserrado, miden de 3 a 6 cm y son de un verde intenso por 

ambas caras que se vuelve amarilla antes de la caída al final del otoño. Para el aprovechamiento 

forestal 

se suele talar con alturas de 20 a 30 m hacia los 25 años, su longevidad normal ronda los 70 – 80 pero 

puede alcanzar los 100.

Por su rápido crecimiento su madera es blanda y no puede competir con otros árboles por lo cual es de 

escaso valor pero por la facilidad de su cultivo, se encuentran plantaciones de muchos ejemplares 

porque tiene múltiples aplicaciones como por ejemplo en elaboración de pasta de papel, tablones y 

palets, embalajes livianos, en la construcción etc.

Entre los otros usos del chopo, dicen que con los brotes nuevos o yemas se hace un ungüento para la 

curación de las almorranas. También, que se usaba para teñir de amarillo o verde. Además de otras 

propiedades que son utilizadas en farmacia. Y después de haber sido talado, de la madera en 

descomposición de los tocones surgen las setas de chopo, de buena calidad y muy ricas al ajillo.

Las flores masculinas y femeninas, crecen agrupadas en una espiga o racimos colgantes y alargados. 

Los frutos se abren al madurar y liberan unas semillas parduzcas envueltas en un tejido algodonoso, 

que el viento dispersa en primavera. A menudo esta pelusa se confunde con el polen, debido a que 

coincide con el tiempo de las alergias.

Este árbol resiste bajas temperaturas y no es raro verlo solo o en filas, junto a caminos y carreteras. 

Pero para una explotación económicamente interesante, la plantación suele contar con cientos o miles, 

que tendrán un rápido crecimiento si el terreno está en zona húmeda o en lugares donde el agua esté 

presente, como manantiales, fuentes, las riberas de los ríos, orillas de lagunas, embalses y zonas 

encharcadas.

Durante el tiempo de desarrollo, las choperas se van transformando en una zona de importante 

biodiversidad y riqueza ecológica. La flora alrededor del chopo, que empieza a aparecer con las malas 

hierbas, arbustos, matorrales, cardos, espino, rosal silvestre, zarzas, mimbreras, pero progresivamente 

van brotando de forma espontánea plantas autóctonas con presencia en el entorno como saucos, 

salciñas, sauces, fresnos o alisos.
 




La fauna es considerable en ornitología, que cuenta con la presencia de aves como: mirlo, urraca,

paloma torcaz, petirrojo, jilguero, estornino, gavilán, grajilla, pájaro carpintero, gorrión

molinero, carbonero abubilla, ratonero, cigüeña y otros.

Las choperas especialmente al mediodía, atraen actividades estivales; tal es el caso de comidas al aire

libre, acampadas o simplemente como refugio de los fuertes calores veraniegos. Pasando el mediodía

empiezan a estirar sus largas sombras hacia levante, huyendo de los rayos anaranjados del sol en su

retirada hacia poniente, en una bonita puesta de sol.

El chopo, también llamado álamo negro se puede confundir con el álamo blanco del que sus diferencias

principales son:

Los dos son de hoja caduca pero la del chopo es verde brillante por ambas caras y la del álamo blanco

es también verde pero blanquecina o plateada por el envés. En otoño, las de los chopos se tornan

amarillos antes de la caída de las hojas y las de los álamos blancos no. La corteza del chopo, clara y

lisa de joven se vuelve pardo grisácea, arrugada y nudosa con los años y la del álamo blanco es blanca

y lisa.

En la literatura, sea en verso o en prosa, el chopo es un árbol mencionado con frecuencia en sus obras

por conocidos autores en castellano. Entre otros: Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez, Pedro

Salinas, Víctor de la Serna o José Martínez Ruiz, ‘Azorín’.