domingo, 6 de septiembre de 2015

Mis Raíces Casconas - 10 - EL MOTE

EL MOTE

En Torresandino, al igual que en cualquier pueblo de Castilla, la gente es conocida por el apodo, sobrenombre o mote como ellos dicen, más que por el apellido o el nombre, y con frecuencia lo sustituye a éste y tienen su origen en distintos motivos; a veces es derivado del nombre o apellido, o por una forma peculiar de ser de la persona, otras el oficio al que se dedicaba u otros hechos; los había para todos los gustos, y la mayoría se habrán traspasado de padres a hijos:

Los Barajas, El Birulí, El Burrero, Los Cabriadas, Los Campanas, Los Canijes, El Caparrota, El Carajo, El Carretero, El Cascabancos, El Catalán, Los Catapiros, Las Cololas, La Comis, El Cortador, La Cucaracha, El Chato, El Chicharra, El Choricero, El Chuqueno, El Esquilador, Los Gabrieles, La Gaceta, El Gallego, Los Garbolos, El Gordillo, El Guarnis, El Guiguí, El Higo, El Jaila, Los Kuskos, El Lirón, El Litro, Los Mantecas, Los Mantecones, El Maripunguí, El Mentirafresca, El Millonario, El Moca, Los Molineros, Los Monagos, El Moreno, La Morucha, El Narices, El Negrín, El Negro, El Neguillas, El Palomo, El Pasiego, El Pelos blancos, El Penero, El Peseta, El Piquino, Los Pirolos, Los Pistolos, El Pitivo, El Pitos, Los Polillas. La Preciosa, Los Quisofros, La Rana, El Raposo, Los Recatos, El Rechina, El Rentero, El Rojo, La Roja, Las Rubacas, La Tapìa, El Tranquilo, El Tola, El Tonta, El Tulero, Los Zapatranes, El Zurdo etc...

Y generalmente se acepta como algo normal. Tan normal, que incluso tienen un apodo en lugar de gentilicio, los de ese pueblo son desde siempre CASCONES. Nosotros tenemos el apodo “LOS CHAPETAS”, que nos viene por la rama del árbol genealógico que nos toca a través del abuelo, Enedino, y este de su padre, y desconocemos cual fue su origen.

Mi padre y la tía Victorina, quizás por su carácter más serio, en pocas ocasiones eran llamados por el apodo Cándido el Chapetas o Victorina la Chapetas, aunque a veces sí que lo mencionaban. Sus hermanas Afrodisia y Jesusa, sin embargo, eran de carácter más guasón y campechano; dicharacheras, alegres, y bromistas, lo escuchaban habitualmente: “pero qué Chapetas estás hecha”. También los tíos Ángel y Esteban tenían una chispa importante de buen humor, y esa forma guasona de reírse de sus propias ironías, propia de los Chapetas.

Yo Paco, como heredero del alias Chapetas, me siento orgulloso, porque ellos, hicieron que fuese sinónimo de buena gente y buen humor.


jueves, 6 de agosto de 2015

Mis Raíces Casconas - 9 - CÁNDIDO Y ANTOLINA


CANDIDO Y ANTOLINA



Mi padre, Cándido (año 1994).
Mis padres: Cándido nació, en junio de 1921 y fue un hombre corriente con una estatura de 1,64m que correspondería a la media de la época en el pueblo y unos 75 Kg en sus buenos tiempos que tuvo una salud bastante delicada, no obstante “disfrutó” de la existencia hasta abril del año 97, con 76 de edad lo que equivale a mucho más que la media nacional en esa fecha, cuando la esperanza media de vida en España cuando nació, era de 55 años. Antolina nació en abril del 1922, ya es nonagenaria, y con ánimos para centenaria. Ambos, vivieron al igual que todos los de su época, una vida de sacrificios, por hacer la de sus hijos menos penosa dentro de sus posibilidades, supliendo para ello la falta de medios con la constancia en el trabajo. Dedicaron toda su juventud a las “faenas” del campo, aunque en su adolescencia ya tenían claro que no era ése el curso que deseaban dar a sus vidas. Los años fueron pasando sin embargo,  trabajando codo con codo y año tras año por salir adelante sin conseguir que la tierra les concediera mínimamente los frutos anhelados. Sería en los años 60 cuando finalmente consiguieron darle a su existencia otro rumbo, pero para ello hubieron de emigrar a la ciudad y reorganizar sus vidas en una nueva tierra.

Eran una pareja corriente, con el rostro curtido por el trabajo al aire libre, y con su indumentaria bastante parecida a la de sus progenitores: El, con albarcas, chaqueta de pana y boina. Ella, alpargatas de esparto, delantal y pañuelo a la cabeza.

En su etapa en Basauri, adoptaron las costumbres de vestir de la ciudad, copiando de sus nuevos convecinos y mi padre, reacio a dejar la inseparable boina, la cambió por txapela de más amplitud, al uso de las Vascongadas.

Enumerar las cualidades que determinarían como era mi padre resultaría bastante jactancioso por mi parte. Obviamente. ¡Qué voy a decir yo de mi padre! Para simplificar, solamente diré que era muy parecido al suyo, un esforzado y honrado trabajador, pero en lo que respecta a la formación escolar, a diferencia de que Enedino no tuvo ninguna, Cándido superó al resto de sus compañeros de clase obteniendo por ello una medalla de oro que el ayuntamiento concedía los años anteriores a la guerra civil y que años después su madre tuvo que empeñar para pagar alguna fianza de la tienda. (Esta explicación daba, cuando se le preguntaba qué fue del galardón). Después quiso ir con los frailes para poder seguir estudiando, pero su padre no se lo permitió por ser el hijo mayor, la ayuda tanto tiempo esperada. “El saber no ocupa lugar” y en la vida siempre se desenvolvió bien con sus cuentas, pero siempre le quedó el hambre del saber insatisfecho. No obstante, su preparación le animó para acometer los pequeños negocios en que se involucró en su etapa como emigrante y que le resultaron gratos y provechosos.

No fue un bebedor empedernido, pero le gustaba tomar algún vasito entre horas y en las comidas. En cuanto a fumar, tenía vicio, y acostumbraba a liar él mismo sus cigarrillos con tabaco picado de importación.

En lo que respecta a mi madre, era en su juventud una mujer de 58kg pero muy afanosa que atendía el hogar, los niños, y las comidas.



Mis padres, Antolina y Cándido
(
año 1944).

Siempre se le dieron bien los trabajos  en punto y confeccionaba jerséis u otras prendas para toda la familia pero no parecía quedar satisfecha con eso, que continuamente criaba gallinas, uno o dos  cerdos y conejos. Todo esto llevaba muchas horas y esfuerzos, sobretodo sin agua corriente en casa. Además en muchas ocasiones acompañaba a su esposo al campo supliendo la necesidad de un jornalero. Y por si esto fuera poco, no puedo callar el gran mérito que supone el asistir durante unos años a clases de formación de adultos para la alfabetización de la ciudadanía, con resultados excelentes, superando así la gran deficiencia arrastrada desde su infancia consecuencia de la falta de un padre. Sí, mi abuela Eusebia fue madre soltera, vivía en Tórtoles, la más pobre en su pueblo, pero también la más estimada por todo el mundo.

viernes, 10 de julio de 2015

Mis Raíces Casconas - 8 - FIESTAS

FIESTAS

El día de Nuestra Señora la Virgen del Carmen es la fiesta grande que se celebra los días 16 -17 -18 de Julio. En estas fiestas, el primer acto, que concentra a un gran número de personas es el pregón. Es la víspera de la fiesta en el ayuntamiento a las 24horas y habitualmente lo vienen realizando hijos ilustres  del pueblo. El día 16 misa mayor con procesión por el pueblo, en la cual se saca la preciosa imagen de la Virgen en su fastuosa carroza, acompañada por autoridades, dulzaineros, grupo de danzas y numerosos fieles, vecinos, oriundos y forasteros, que bailan a su Patrona. Antiguamente, sólo lo hacían los chicos el año que eran quintos y hoy participan chicos y chicas de cualquier edad; siempre de cara a la Imagen manos arriba y a los sones de la dulzaina, durante todo el recorrido bailando y avanzando de espaldas; es muy bonito. Se realizan tres paradas en el recorrido, durante las cuales el grupo de danzas exhibe una muestra de lo que tan bien sabe hacer, mientras que los danzantes ocasionales se toman un respiro. Los días de la fiesta por la mañana hay dianas y pasacalles con los cabezudos que animan a los niños del pueblo, dando desde la mañana un aire festivo; no falta la comida fraternal y por las tardes es habitual disfrutar de un buen partido de pelota mano de profesionales, o un grupo folklórico de Castilla León. Por las noches, baile verbena amenizado por un afamado conjunto de música moderna, al aire libre, en el frontón municipal, a la que acuden jóvenes de toda la comarca. Para otros actos, como teatro, también se cuenta con el salón municipal, y el local para usos múltiples del SENPA (Servicio Nacional Productos Agrícolas).

La fiesta de San Martín Obispo, nuestro patrón que preside el altar mayor montado a caballo y partiendo su capa para compartirla con un mendigo, es el 11 de noviembre, y la celebración de la misma, ha decaído mucho con respecto de lo que hace unas décadas era lo habitual, porque antiguamente duraban los festejos hasta una semana.


El sábado que cae más próximo, se hace la fiesta pagana de la matanza, un acto multitudinario que consiste en una cena en el SENPA, a base de los productos típicos de la matanza (picadillo, chorizo, morcilla, etc.), regado con los caldos de Ribera de Duero y preparado con mucho mimo  y cuidado por parte de la asociación de amas de casa del pueblo, a la que están invitados todo el mundo sin exclusión, sea de donde sea, y no importa dónde viva, o esté de paso. Después baile. 


Hay un dicho popular que se atribuye al sacerdote Don Dona, párroco de esta parroquia por los años 50, recordado por los de mi generación especialmente, por ser él quien nos bautizó. El dicho se hizo popular, porque el cura éste no se cortaba un pelo para lanzar sus ataques personales desde el púlpito y que, lógicamente, no puedo pasar página sin mencionarlo, aunque escueza. Dice así:

San Martín con ser francés,
partió su capa con Cristo.
Y vosotros casconazos,
tenéis cuatro y queréis cinco.
Y al que le pique, ya sabes. Ajos come. 


Otro día de fiesta de reciente implantación, es el último fin de semana de mayo, en el que se celebra una romería en honor a la Virgen de la Inmaculada. Se marcha de romería acompañando a la Virgen hasta Fuente Peral, a dos, o tres Kms. y allí cada cuadrilla se prepara la comida y bebida para disfrutar de este día. Es una fiesta en hermandad, y se juega, se canta y se baila acompañados por los dulzaineros. Se celebra desde hace pocos años pero como ha gustado mucho a todo el pueblo, repetimos y se espera que cada año vaya cogiendo arraigo. Por la tarde,  se regresa al pueblo cantando a la Virgen, y ya en la iglesia,  finaliza este día festivo con el Santo Rosario.

También tienen devoción San Blas, San Isidro etc., y en Santa Águeda, las mujeres están tomando por costumbre, irse a cenar sin los maridos. 



viernes, 12 de junio de 2015

Mis Raíces Casconas - 7 - VIEJAS TRADICIONES


VIEJAS  TRADICIONES            


El robadito.- Aunque el siglo XX había alcanzado ya su primera mitad, los jóvenes solteros de este rincón burgalés, seguían aún aferrados a las costumbres que ejercían desde antiguo, entre chicos y chicas forasteros y el baile de las romerías en las  fiestas patronales.

Conservaban una norma que consistía en que en todos los bailes era permitido “el robado” o robadito, es decir que entre los jóvenes no comprometidos, sin novio o novia, estaban obligados a ceder su pareja, en cualquier momento de la pieza que se estuviera bailando, si otro chico así se lo requería, normalmente con la fórmula habitual de “me haces el favor”. Aunque la chica estuviera encantada con su pareja no estaba bien visto que se opusiera, y solo les quedaba la opción de que él volviera en la siguiente pieza, o haciendo público que eran novios, y ya no se les interrumpía más. Si el chico era forastero, y no estaba al corriente de que era una tradición, obviamente manifestaba su desacuerdo con que le quitaran la chica, y se resistía, tras lo cual, un piquete informativo le ponía al corriente de tal práctica local y que de seguir empeñado en su actitud, esto le podía hacer merecedor de un baño en el pilón (bebedero de los mulos). Como acababa el asunto, si el mozo era un “echao pa’lante”.


La Botifuera.- Otra costumbre que se practicaba contra los mozos forasteros, igualmente bárbara, era la de que aquellos que pretendieran cortejar a una chica del pueblo, tenían que pagar una tasa que le imponían para una merienda a su cuenta los mozos locales, pero en caso de negarse, sufrían la pena de castigo impuesta y que consistía en terminar como el del robadito, en el pilón.


El usted, el padre y la madre.- Mis progenitores nos enseñaron a sus hijos igual que los demás lo hacían con los suyos a llamarles como era costumbre por entonces en los pueblos: padre madre y de usted. Cuando venía algún niño de ciudad, le escuchábamos decirles de tú y papá, mamá, o papi, mami, nos parecía irrespetuoso y desobediente con sus mayores o cuando menos unos pijos. Hoy, pienso que éramos igual de desobedientes unos u otros, o igual a como puedan serlo los de ahora, independientemente a que el tratamiento sea de usted o de tu, de papá, o de padre.

Respecto al formalismo usted, hoy soy de la opinión de que suena a una disciplina ya trasnochada que no facilitaba la confianza en la relación entre padres e hijos y que obviamente ya no me sale, “hago lo que usted mande”, pero sin embargo sigo fiel al uso de madre y padre, que para mí tiene un significado respetuoso, que con papá se convierte en confiancita y con papi abuso.

Padre, me puedes dejar tu coche por favor? Papá dame las llaves que necesito tu coche. Papi afloja la cartera para gasolina que me llevo tu coche. Hombre, tampoco es necesario volver a la autoridad suprema por un simple sustantivo. Creo que en la educación está la clave, y que en nuestro pueblo es algo que ya está superado, entre la nueva generación, pero los de cierta edad lo tenemos muy arraigado y a mí en particular se me llena la boca para llamarla  ¡MADRE! ¿Qué tal estás?




jueves, 28 de mayo de 2015

Mis Raíces Casconas - 6 - MITOS Y LEYENDAS

En estas tierras que difieren muy poco del resto de Castilla, el dominio de la escritura entre el pueblo llano, no alcanza niveles del 50% de la población, hasta bien pasado el primer tercio del siglo XX. Es quizás ésta la razón de que tuvieran una verdadera pasión por congregarse junto a las puertas de sus casas en las tardes noche de verano o reunirse al amor de las llamas del fuego bajo en el mal tiempo y contar historias o leyendas, sobre amores y desamores, ladrones y contrabandistas, milagros y curanderos, viajes, cotilleos sobre personas más o menos populares. Basados a veces en hechos reales pero que la imaginación los elevaba generalmente a extraordinarios y poco más o menos increíbles. Algunas de aquellas narraciones, pasaban de padres a hijos por transmisión oral, y suplían la escasa difusión de noticias o de temas generales de conversación. A continuación describiré alguno de estos mitos que hacían las delicias de grandes y pequeños.


Orzas de oro. Sin lugar a dudas no había tema que fuera tan apreciado en estas veladas vespertinas como el hallazgo de tesoros, escondidos desde el tiempo de Los Reyes Católicos, en agujeros que aparecían por azar, donde supuestamente los dejaron escondidos los judíos antes del éxodo al que se vieron forzados, en la creencia de que la ausencia sería temporal y podrían volver a la casa que había sido su propiedad. Es cierto que en los siglos sucesivos a lo largo y ancho de la península, se encontraron en alguna ocasión tesoros ocultos de monedas de oro o plata, que sirvieron para que las ilusiones se dispararan y asimilaran como sueños propios realizables.


Serpientes de conchas. Era el convento hundido, el lugar idóneo para que la imaginación creara seres irreales, escondidos en los sótanos sepultados bajo los escombros, apartado del núcleo urbano, además de ser un paraje solitario y tranquilo, el caldo de cultivo para que naciera la leyenda de una serpiente tan grande, que su piel estaba cubierta de conchas, sobre la que rebotaban los perdigones que algunos cazadores la habían disparado y tan escurridiza, que realmente resultaba muy difícil ponerle el ojo encima. El tiempo, o quizás al no tener compañero con el que aparearse, hizo desaparecer la estirpe de aquel “fabuloso” ejemplar.


La Cuesta Landeable. Es junto con el Cotarro San Cristóbal las cimas más concurridas por quien desea tener una extensa vista de pájaro sobre el pueblo, a la vez que alcanzar la cota más alta, requiere practicar un poco de ejercicio. Pero la primera merece que le dedique capítulo aparte motivado por la confusión a que su denominación da lugar porque tiene dos lecturas diferentes además de una posible y lógica interpretación más. Lo he elegido porque su mismo nombre ya me intrigaba desde niño (Landeable o El Andeable). Tanto una acepción como la otra, ¿Verdad que induce a pensar en algo que se relaciona con el diablo? ¿Cómo se les ocurriría ponerle un nombre que parece decir con toda claridad la endiablada? Desconcierto, pues ambas denominaciones se utilizan indistintamente en documentos oficiales.

Vista de la Cuesta Landeable con la cruz arriba y camino
La cuesta que nos lleva arriba lo hace al principio directamente, para hacerlo después en forma oblicua y termina muy cerca de la gran cruz (de 12x8 metros) Esto no tiene ninguna relación con el tema para nada, que simplemente fue una idea que tuvieron  los seminaristas del pueblo para que los alumnos de la escuela a la temprana edad de diez u once años, tuvieran un día de expansión, conocieran la naturaleza y ejercitaran los músculos. La dejamos marcada en el suelo con piedras  y aún se ve blanquear, desde una larga distancia.
Después el llano se prolonga hacia Olmedillo y de nuestro lado termina en la vertiente que paralela a la carretera sigue al río Esgueva hasta casi la población de Villatuelda, donde cambia de nombre, por La Cuesta Hundida, por razones evidentes ya que su fisonomía muestra que en distintas épocas hubo desprendimientos que modificaron la ladera ya próxima al citado pueblo. ¿Tendrá esta circunstancia algo que ver con el enigmático nombre? ¿Es quizás que relacionamos el nombre con una raíz errónea?.¿Y si acaso originalmente era La Endeble precisamente por esos desmoronamientos? Mi abuelo no tenía estas respuestas pero acostumbraba a decir, que aunque desconocía su significado, lo que si recordaba con claridad es que sus mayores solían utilizar la siguiente expresión: “Ay Landeable, (o Andeable), que el que te anda no lo sabe”.

    ¿Qué es lo que no se sabe? Sigue el misterio.


Báscones. Hoy, conocemos con el topónimo de Báscones, a un término municipal que se encuentra a cerca de 2 kilómetros del pueblo y en las cercanías de la unión del arroyo de Quintanilla con el río Aguachal (Henar). Podemos asegurar también que nuestros abuelos conocieron que en ese lugar, junto al camino al empezar la cuesta, existió una ermita que por oídas, estuvo consagrada a Ntra. Sra. de Báscones aunque ya derruida y que sus padres tampoco recordaban haberla conocido entera. Todo indica que hacia 1850 aún se mantenía íntegra, pero a partir de ahí el abandono y la desidia la llevaron rápidamente al declive. A nosotros nos llegó, ya como escombros, y nada más. Se cree que en algún tiempo junto a ella hubo un pequeño poblado, que posteriormente se reasentaría también dentro del núcleo urbano de Torresandino, buscando la protección de la torre de Sendino, ante las incursiones de los sarracenos. Se desconoce desde cuándo estaban allí, su procedencia y cuánto tiempo permanecieron en dicho lugar.Esta historia así, queda incompleta, por lo cual me aventuraré a concluirla con lo que a mi me parece bastante  obvio que a grandes rasgos debió ser la corta historia del poblado de Báscones. Pero insisto que, ante la falta de documentos donde consultar, lo que me atreveré a escribir aquí, son únicamente mis conjeturas sobre este tema, pero sin pruebas que corroboren mis palabras y basándome únicamente por deducciones lógicas y el estudio de la historia de Castilla en la Edad Antigua y la Edad media.Considero que en el siglo X entre los años 930 y 940, gobernando en Castilla el conde Fernán González, las riberas del Esgueva, fueron colonizadas al igual que lo fueron las del Arlanzón y Arlanza fundando nuevos poblados y otorgando tierras próximas a la frontera a los campesinos que quisieron roturarlas o dedicarse a la cría de ganado, a la vez que fortificaba las ciudades y villas en un intento de afianzar las conquistas y enfrentarse a los ataques e incursiones  lanzadas por los invasores. Al otorgar tierras a los colonos se aseguraba en principio una fuerte adhesión y fe ciega, porque la motivación era doble  al luchar por cumplir  con la obligación de acudir  a  Fonsado (milicia) y por el  interés de defender su hogar, su propio sustento, y el de su familia. Aquellas gentes eran del norte, y más concretamente lo que hoy conocemos como vascongadas porque en sus tierras sufrían pobreza y hambre. Así se tiene constancia de que unos colonos se asentaron junto al Arlanzón, cerca de Burgos y fundaron Villabáscones (hoy Castañares). Por el nombre que dieron a la pequeña aldea, del término de Torresandino, no quedan dudas de que los legendarios BASCONES también compartieron durante algún tiempo con los CASCONES una parte de la campiña. Pero cuanto tiempo estuvieron en el lugar, es más difícil de adivinar, porque aunque tengamos la referencia de la ermita, ésta bien pudo tener continuación siglos después de que la aldea hubiese desaparecido.

sábado, 11 de abril de 2015

Mis Raíces Casconas - 5 - EL ABUELO Y LA ABUELA


EL ABUELO Y LA ABUELA


Le llamaron Enedino. La elección del nombre para un hijo es un tema en el que los padres de hoy se esmeran especialmente. Se busca uno que suene bien, que no sea demasiado largo, porque luego se tiende a abreviar, que le dé personalidad cuando sea mayor, que vaya a ser de su agrado, y guste al niño, también que vaya con la moda. Decidir cómo se llamará el bebé es un tema importante de discusión entre la familia durante el embarazo y se cree que ello ayuda a establecer un vínculo más estrecho con él. El nombre es el primer regalo que se hace a un hijo y ¡es para el resto de su vida! Pero esto es el presente y ya no tiene nada que ver con las costumbres de aquella época tan remota en que mi abuelo vio la luz, con los últimos coletazos del siglo XIX. Le bautizaron Enedino, por la costumbre de elegir el nombre por el santoral y al parecer ese día es la onomástica de Santa Enedina, virgen y mártir de Cerdeña del siglo II. Cuando llegó al mundo, sus progenitores, Pedro García y Eugenia Sanz, se decidieron por el nombre en masculino de esta Santa, y ni tan mal, porque las otras opciones eran Abrúnculo y Eremberto. Ocurría en Torresandino, el 14 de mayo del año 1891. Enedino García Sanz, por lo tanto nació CASCON, cuando la esperanza media de vida al nacer era de 34 años. Y falleció en Galdácano (Vizcaya) habiendo “disfrutado” de esta vida 80 años, cuando según las tablas publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) para la población española en esa fecha, 28 de marzo de 1972, era 73. Bueno, no está mal teniendo en cuenta las calamidades pasadas; ¡qué pena haber nacido tan pronto, coño! Fueron 5 hermanos: Escolapia, Valerio, Elena, Ricarda y Enedino. De familia humilde y de origen conocido Torresandino.

Y sucedió que se casó con la que sería mi abuela, Petra Mínguez Maté, hija de Indalecio y de Ángela, que nació en Torresandino, CASCONA, el 2 de junio del año 1895 y que falleció en Basauri (Vizcaya) a los 82 años en el día 11 de junio de 1977. Fueron 6 hermanos: Vicente, Rosa, María, Felisa, Eleuteria y Petra. El origen conocido de esta familia es Villafruela (Burgos).

De padres gatos hijos michinos, como dice el refrán. Así que a esta pareja, como nadie les habló de preservativos u otras medidas anticonceptivas, sin saber el porqué, les nacieron ocho hijos, uno de los cuales de nombre Eloy, murió a la temprana edad de unos 18 meses, y Martina, niña que nació melliza con Victorina fallecía con pocas horas de vida, quedando aún seis que fueron por orden de mayor a menor: Cándido, Victorina, Afrodisia, Jesusa, Ángel y Esteban. Aunque la vida estaba difícil, la muerte en cambio resultaba bastante fácil en este país. El pueblo quedaba alejado de los centros de salud, circunstancia por la cual todas las mujeres de este municipio daban a luz a sus hijos en casa, con escasas condiciones higiénicas y con la única ayuda de la partera, que solo tenía alguna experiencia de otros partos anteriores. Los seis siguieron con el oficio que aprendieron del padre sembrando con una yunta de mulos las tierras que tenía la familia, u otras que tomaban en alquiler. Su lucha con los medios precarios de la época no daba lugar a ninguna alegría, porque la naturaleza año tras año se negaba a colaborar, ofreciendo cosechas anodinas. La descendencia de éstos ya menos abundante que la de sus padres, fue un total de 20 entre nietos y nietas. A razón de poco más de tres cada uno, que a su vez no llegarán a dos hijos de media. ¿Qué circunstancias han cambiado en tan sólo dos generaciones? Por supuesto el cambio cultural general.

¡Vaya montón de fechas! ¿Qué interés puede tener todo esto? Seguramente sólo a sus familiares y supongo que ya lo saben, pero de todos modos, quizás alguien descubra, que nos une un parentesco a través del hermano de mi abuelo o del primo de mi abuela. Para más señas, este matrimonio vivía en la calle Estrecha, bajo el Empedrado de los Esquilones de la iglesia, en Torresandino, como quien dice, en el centro del casco viejo y dedicaron toda su vida a las “faenas” del campo. !!!Nunca mejor dicho ¡¡¡

Boina
Enedino, apodado Chapetas, era un hombre corriente, con su estatura de 1,56cm (la media en el pueblo andaría por 1.62m más o menos), 60Kg en sus buenos tiempos, siempre con la boina calada negra descolorida por el sol, chaleco, camisa manga larga de rayas, abarcas y faja ceñida a la cintura, al estilo de su tiempo, analfabeto y rostro curtido por el aire, sol y frío en las duras estaciones de la meseta. La malnutrición les dejaba su marca en el desarrollo desde niños, sobre todo por la ausencia de algunos productos básicos en la alimentación. Características físicas bastante comunes en las gentes de los pueblos pobres de la Vieja Castilla en su tiempo, (primera mitad del siglo XX). Aunque bajo de estatura, no se libró del servicio militar y contaba que él había estado durante la mili destinado en el destacamento de artillería del pico Serantes, en Santurce (Vizcaya).

Los hombres además poseen otras cualidades, carácter, virtudes o vicios diferentes unos de otros, por los que algunos son añorados después de mucho tiempo. Los adjetivos adecuados con que reflejaría exactamente cómo era el abuelo, se me escapan. Sin embargo, añadir que esa persona dejó huella e influyó en nuestro futuro comportamiento. Su forma particular de entender y explicar las cosas, sus parábolas basadas en hechos o producto de su inventiva, por su rectitud en ocasiones o su camaradería, a veces cómplice, con sus nietos más mayores... Aún recuerdo la paciencia con que soportaba nuestras trastadas y fechorías, sobre todo en vacaciones escolares, que era cuando podíamos coincidir varios niños en su casa. Días que compartíamos más tiempo con él, varios primos, en la feliz infancia. Mentalmente repaso algunas de aquellas historietas con que nos ilusionaba y divertía a los niños, unas veces reales y otras, ficción, que a él le gustaba exagerar y parodiar. Las personas mayores tienen mucha paciencia y complicidad con los pequeños y, como se suele decir, ellos están más para disfrutar con los nietos, que para educarlos, ya están los padres. Y naturalmente, los suyos, le teníamos un cariño especial. Pasados los años y alcanzada la mayoría de edad, aún seguíamos disfrutando de su compañía y consejos. Hoy aún le seguimos recordando con ternura. Obviamente los padres eran los que castigaban, exigían, reprendían, prohibían, y en ocasiones nos soltaron algún cachete ganado a pulso, pero les quisimos mucho también, porque ya lo dice el refrán, “quien bien te quiere te hará llorar”. Seguramente les tenemos en un pedestal, por ser como fueron, porque sabemos que únicamente pretendían lo mejor para sus hijos y que, en aquellos años de penurias, pocos caprichos nos podían dar. Alegre, honrado, cariñoso, generoso, trabajador, no fue un fumador de vicio, aunque alguno sí que caía de tabaco picado (el cuarterón); ni bebedor, que no frecuentaba la cantina, pero el porrón en casa no faltaba para las comidas y algún traguillo cuando se terciaba; no era malhablado, creyente no-practicante, buen vecino y apreciado por todos y un buen vasallo cuando tuvo un buen señor. Feliz y orgulloso de su esposa y de sus hijos y nietos.

Todos escuchábamos al abuelo con gran regocijo, sus múltiples relatos sobre aventuras, juergas y picardías, de los años de juventud, o asistíamos a las bromas con que enredaba a nuestra abuela con el fin de hacerla enojar para a continuación, cariñosamente, recitarle la copla con la que sabía conquistarla:

Con esa pequita, Petra,

Que tienes en la nariz,

Con esa pequita, Petra,

Me haces pecar y morir.


Generalmente, para conseguir que le soltara un duro, unas rubias o algunas perras gordas que ella celosamente guardaba siempre en la faltriquera bajo las sayas, para algún capricho propio, o para sus nietos.

La abuela Petra sabía leer y escribir y también algo de cuentas pero él era más astuto para sus pequeños negocios agrícolas. A ella le engañaba cualquier gitana que llegara a la puerta. Pero siempre disputaban sobre quién de los dos era más avispado en esas competencias Sí en este momento estuvieran aquí presentes estoy seguro que empezaban a discutir una vez más sobre la venta de los yeros.

Sucedió, que habiendo cosechado y ya limpia dicha leguminosa vendió él, primero el grano, y después ella la paja, con resultado económico a favor de la abuela, y el cabreo del abuelo que entre bromas o no, se lo tuvo que oír decir por el resto de su vida. Sin embargo en su descargo los hijos siempre justificaron este hecho como algo normal, porque aquel año la cosecha se presentó escasa de grano y sin embargo de abundante paja y que se pagó a buen precio. 
Uno del derecho y otro del revés.

En otras ocasiones, ella estaba como la mayoría de mujeres de aquella época, atareada con la labor de todas las tardes, haciendo punto para un jersey, un par de calcetines, o una bufanda etc… Él la confundía al interrumpir su retahíla de, “uno del derecho otro del revés, uno del derecho otro del revés”,... monótona serie de puntos con que las mangas u otra parte de la prenda crecía día tras día junto al amor de la lumbre del fuego bajo o las brasas del brasero, las tardes del largo invierno. “Uno del revés, otro del derecho” decía el abuelo y al instante se le oía a la abuela: “vete por ahí, hijo un demonio, que ya me has vuelto a confundir, ¿es que no tienes ninguna otra cosa que hacer?”

También solía meterse con el peinado que ella llevaba siempre, un moño, según lo que marcaban las costumbres (que no las modas) haciéndola renegar con sus bromas.

Buena salud, aunque sus últimos años los pasó con ceguera total por un accidente cortando un árbol que le saltó una pequeña astilla y se le clavó en el ojo. La herida no fue curada adecuadamente, afectando a ambos ojos. El oído con audífonos, pero con su cabeza en plenas facultades hasta el final de su vida, que llegado el día fatal de su muerte, consciente de su grave momento, pidió a sus hijos que cuidaran a su madre entre todos, como buenos hermanos, por ser plenamente conocedor del paulatino deterioro de la salud de su mujer a causa del alzhéimer, una dura enfermedad que ya llevaba sufriendo durante años y solo Dios sabría por cuanto tiempo aún.

Hoy a los jóvenes de allí, ya no les dice nada el nombre de Enedino, o solo les suena de oídas, porque han pasado muchos años desde su fallecimiento y a ésos se suman los que llevaba ausente. Pero los de la tercera edad, si la salud les ha respetado la memoria, yo estoy convencido que responderán gratamente de él y del resto de esta familia.






jueves, 19 de marzo de 2015

Mis Raíces Casconas - 4 - TORRESANDINO


TORRESANDINO


     
Torresandino es el epicentro de esta narración. Es un pueblo pequeño, pero no demasiado comparado con la mayoría de los que pueblan las zonas rurales castellanas y está situado al sur de la provincia de Burgos y para concretar más, lo podemos definir como la capital del Esgueva burgalés. A 71km de distancia a la capital de provincia, a 15Km de Roa de Duero y a 33 Km de Aranda de Duero. Ya no somos de Castilla la Vieja, como aprendimos en nuestros estudios primarios, que ahora, en una más reciente distribución política del país estamos incluidos en la comunidad de Castilla y León. Desde 1995 está asignado al partido judicial de Aranda de Duero, en lugar de Lerma como en nuestra infancia. Otro cambio está en su nombre, que era Torresandino de Esgueva y le han quitado el Esgueva, pero no le sustituyen por de La Ribera, o de Duero, simplemente se ha quedado sin apellido en esta corriente de las modas. Es decir, Torresandino, o entre los chavales, simplemente Torre.

 
   La orografía está definida principalmente por la cuenca del río Esgueva, y sus afluentes: el Henar (Aguachal) y los arroyos de Quintanilla, y del Manzano. A excepción de estos pequeños valles el terreno del término municipal es meseta con escasas elevaciones y sus puntos culminantes son: Las Revillas 951m, Los Cascajos 949m, Montón de Trigo 946m, El Otero 946m y Canaleja 942m. La cota menor la da el rio con 836 por la raya de Villovela y el núcleo urbano está a una altura sobre el nivel del mar de 847m, y su punto máximo, El Castillo, 879m. 
 



  Hay evidencias de que ya en tiempos de los celtas estas tierras estaban habitadas por pequeños poblados, que continuaban en época romana. Pero no es hasta el siglo IX, que un tal señor Sendino levantó una fortaleza que tenía una gran torre y  una muralla para proteger el conjunto del casco antiguo, lo que dio nombre al poblado como Torre Sendino, o Torredesendino.
      La evolución de la población fue constante, y aparece con 944h. en el año 1900, según el INE Instituto Nacional de Estadística. En el último siglo, ha sido claramente ascendente hasta mediado el siglo y a partir del año 1960 con 1408h comenzó la regresión demográfica, que hizo caer hasta 838h en el 2000, consecuencia de una gran emigración, al coincidir varios años de pésimas cosechas e incorporarse a la vez la mecanización del campo que eliminó la necesidad de contratar mano de obra y ante la falta de cualquier otra perspectiva económica en la región. La provincia receptora de este potencial humano fue Vizcaya, principalmente.
     ¿De no ser por el Monte, qué hubiera sido? Me refiero al Monte de 2500Ha de terreno que desde las primeras décadas del siglo XX, tras litigar con Villafruela por su posesión, están disfrutando los vecinos de Torresandino. Este terreno se dividió en partes denominadas suertes, que se concedían a todos los vecinos de la localidad. Parece estar fuera de toda duda que, al disponer de terreno, algunos labradores se animaron a seguir intentándolo, incorporando el tractor, que en unos diez años acabó sustituyendo los medios anteriores ya anticuados, para entrar de lleno en la revolución del campo castellano. Sobre el año 1953 existían en el pueblo dedicados a la agricultura tres parejas de bueyes / vacas, doscientas parejas de mulos, una treintena de caballos y algún que otro asno. A éstos habría que añadir los burros que decía Don Pelayo (maestro de enseñanza primaria) que él tenía en la escuela.

Ayuntamiento

   Qué tiempos aquellos, y qué cambio se consiguió en la vida del campesino. Otro cambio ventajoso, reconocido por los propios interesados, sería la tan traída y llevada concentración parcelaria, de la que ya se tenía listos los trabajos de estudio peritación y planos de la nueva distribución de los terrenos, pero que por el egoísmo y la envidia, todos decían que perdían con el cambio. Hoy, todos desean su puesta en marcha. Tal vez el próximo año será.